Nos ha parecido oportuno presentar en esta conferencia, como Consejo
Nacional de Chile, algunas reflexiones relacionadas con el problema
del accidente en Latinoamérica, sus causas y consecuencias y el
rol que corresponde en esta materia a la autoridad, padres de
familia, escuelas, centros formadores para el trabajo, empresas,
trabajadores, medios de comunicación social y toda la comunidad
de nuestros países.
Es un tema de gran relevancia, porque afecta la salud, bienestar
y vida de las personas y constituye una gran tarea pendiente para
el próximo milenio, que compromete la acción de organizaciones
preocupadas por el desarrollo de la prevención, entre las que
se encuentra la Asociación Latinoamericana de Seguridad e Higiene
en el Trabajo (Alaseht) y las entidades de países miembros que
la conforman.
La experiencia de 22 años de nuestra Asociación en el campo de la
seguridad, sus avances y logros, así como las vivencias recogidas
en el ejercicio de la presidencia de Alaseht en el bienio 97-99,
entre las que se destacó la participación de la Asociación en
el XV Congreso Mundial sobre Seguridad y Salud en el Trabajo realizado
por la OIT en abril de 1999 en Sao Pablo, Brasil, me han motivado
para invitar a ustedes en este plenario a transitar durante algunos
minutos por la senda de la reflexión y configurar el propósito
común de acrecentar la acción preventiva en un marco que alcance
a todas las actividades del hombre.
El problema del accidente
Para adentrarnos con mayor consistencia en el problema del accidente
en América latina y el Caribe, que es nuestra mayor inquietud,
iniciamos este análisis recordando las significativas cifras que
nos proporciona la OIT en las áreas de trabajo y tránsito. Los
otros sectores de riesgo como hogar, incendio, recreación, catástrofes
naturales, entre otros, no están considerados en esta muestra.
América Latina y el Caribe
1.En el rubro trabajo se registran cinco millones de accidentes por
año, de los cuales 90.000 son fatales, con el agravante de que
ellos serían sólo una parte de los ocurridos.
2.Las víctimas por accidentes de tránsito en la misma zona geográfica
alcanzarían las 100.000 personas muertas y los 12 millones de
lesionados. 3.En cuanto al costo, la OIT ha señalado para el sector
trabajo una estimación equivalente al 4% del Producto Interno
Bruto.
En todo el mundo
1.Según expertos de la OIT, en el mundo muere más de un millón de
personas al año como consecuencia de los accidentes.
2.Cada año ocurren 250 millones de accidentes. Doce millones de
niños trabajadores son víctimas de accidentes laborales, de los
cuales cerca de 12.000 son fatales.
3.Tres mil personas mueren en el trabajo todos los días: dos por
minuto. 4.Se advierte que para el año 2020 el número de enfermedades
relacionadas con el trabajo se duplicará y que en la misma época
las exposiciones a tóxicos ambientales estarán sacrificando la
vida de muchas personas si no se toman las medidas preventivas
desde hoy.
Otros alcances de la OIT
De acuerdo con estudios de la OIT, alrededor de 600.000 vidas de
trabajadores se podrían salvar por año si se adoptaran las medidas
de seguridad y las acciones educativas adecuadas. Antecedentes
del mismo organismo antes citadas revelan que la tasa de mortalidad
en economías modernas industrializadas representa la mitad de
la tasa que registraban Europa Central u Oriental, China e India.
Finalmente, en Latinoamérica y el Caribe, la tasa de mortalidad es
aún mayor y en el Medio Oriente y Asia, con excepción de China
e India, esas tasas son 4 veces superiores a las de los países
industrializados.
El conjunto de estas informaciones que tienen el carácter de cifras
estimadas, muy inferiores a las reales, nos llevan a pensar en
los mucho que nos queda por hacer en prevención en nuestro continente,
y son las bases para nuestras reflexiones.
Comportamiento humano
Si pretendemos lograr efectividad en nuestros esfuerzos por acrecentar
la prevención en nuestros países, debe considerarse que más del
80% de los accidentes tiene su origen en el comportamiento de
las personas. Esta circunstancia nos señala que nuestras preocupaciones
deben seguir orientándose hacia la generación de una cultura preventiva
que se haga consustancial con la propia individualidad del sujeto,
de modo tal que la persona sea capaz por sí misma de avizorar
el riesgo, de evitarlo o al menos reducirlo, única forma de garantizar
la protección personal y la de quienes están en cualquier instancia
de peligro.
Cuando nos referimos a la importancia del factor humano en toda estrategia
de prevención no sólo estamos hablando del trabajador operativo
que está frente al riesgo laboral sino del supervisor, del profesional,
de los gerentes y directivos de una empresa. De la misma forma,
fuera el ámbito del trabajo, estamos pensando en las autoridades,
líderes de opinión, jefes de familia y medios de comunicación
social. En consecuencia, se trata de considerar a las fuerzas
vivas de la comunidad en partes interesadas y actores principales
en la responsabilidad de toma de conciencia para promover el desarrollo
de la prevención.
Mundo del trabajo
Podemos afirmar con satisfacción que en el campo laboral se registran
alentadores avances en muchos de nuestros países. En importantes
empresas nacionales y multinacionales, los buenos resultados de
la seguridad del trabajo que se observan son el corolario de la
preocupación que han desplegado sus ejecutivos en modificar la
conducta de sus trabajadores, como un valor permanente e inexcusable
para trabajar con seguridad. En estos escenarios ningún trabajador
va al frente laboral sin antes haber recibido los beneficios del
derecho a saber que es la etapa donde aprenden a hacer bien su
trabajo, un trabajo seguro, informándose de los riesgos a que
están expuesto, cómo están controlados o los controlará.
Modelos de acción preventiva empresarial
El grado de excelencia preventiva que han logrado establecer las
empresas a las cuales me he referido anteriormente con su personal
propio, ha sido de tal proyección que han sido capaces de traspasar
con los mismos parámetros de seguridad a trabajadores y directivos
de sus empresas contratistas. Naturalmente que para alcanzar estos
logros, las empresas mandantes han determinado exigencias tales
como disponer de políticas y reglamentos de seguridad; funcionamiento
efectivo del derecho a saber, determinar metas de seguridad, contar
con equipamentos de elementos de protección personal certificados
y en buen estado, disponer de asesoría de profesionales en prevención
de riesgos y medio ambiente, investigar los accidentes y cuasi-accidentes,
tener una información estadística mensual de accidentes, conceder
licitaciones de contratos sólo a empresas contratistas que acrediten
buenos índices de accidentalidad; poseer políticas y programas
preventivos de adicciones en la empresa, entre otras exigencias
preventivas.
Con lo anterior queda demostrado que cuando prima la voluntad e interés
preventivo de ejecutivos superiores de las organizaciones, es
posible controlar en buena forma la accidentalidad aunque los
riesgos sean altos.
Destacamos también, al terminar estas referencias, que el grado de
compromiso de estas empresas con la prevención les ha llevado
a proyectar la mentalidad preventiva a las familias de sus trabajadores,
estudiantes y docentes de escuelas y universidades de su entorno
comunitario y en sectores sociales próximos, a través de material
instructivo, charlas, cursos y asistencia motivadora y técnica.
Este es, en resumen, el ejemplo y modelo que nos entregan aquellas
empresas que están a la vanguardia en acción preventiva.
Accidentalidad fuera del ámbito laboral
Cuando dirigimos nuestro enfoque al qué hacer con la alta accidentalidad
que impera en sectores extra laborales, nos asaltan numerosos
interrogantes: ¿Cómo está la sensibilidad de la comunidad hacia
la prevención en estas áreas? ¿Cómo podemos traspasar los buenos
modelos preventivos empresariales a la comunidad no laboral? ¿Cómo
crear las fuentes motivacionales para hacer propicia la prevención?
¿Cómo cambiar los actos imprudentes y descuidos de los adultos
que ya son congénitos en la conducta preventiva?
Para el eficaz desarrollo de la prevención de nuestra sociedad y
dar las orientaciones de acción que se requieren para despejar
las dudas planteadas, se deberá trabajar sobre dos universos:
el mundo adulto y el mundo de los infantes, niños y jóvenes, dada
la participación de cada uno de ellos, se deberá actuar de forma
distinta y con énfasis diferentes para un mejor actuar en el cambio
de mentalidad que nos proponemos.
Formación preventiva en el niño
La acción de la familia es indispensable en la formación de hábitos
en los niños, tarea que pasa a ser complementada por el jardín
infantil, la escuela y la universidad.
La educación en prevención para que sea realimente efectiva y duradera
en el tiempo debe iniciarse desde la infancia y continuar durante
todo el periodo escolar, en forma regular y sistemática, de acuerdo
con una política preestablecida. Planteada así, incorporada en
los planes de estudio, se acrecentará en los niños la formación
de hábitos seguros en su desarrollo, que les facilitará adquirir
una sólida toma de conciencia preventiva para toda la vida.
Lo razonable sería que esta preocupación prosiguiera en los niveles
superiores, cuando se le forma para el trabajo, a fin de que el
joven afiance estos principios y sea capaz de incorporarlos en
su desempeño laboral y en su actuar con la comunidad.
Motivación del adulto en prevención
Cuando apuntamos nuestra preocupación para favorecer la motivación
preventiva del adulto y por tanto propiciar la reducción de los
accidentes, no bastan sólo los buenos propósitos de los prevencionistas
y de las instituciones que promueven la seguridad. Se necesita
del compromiso de la autoridad para planificar acciones divulgativas
regulares empleando los medios de comunicación social y otros
canales informativos que permitan influir y alertar a las personas
siempre tras la activación del respeto por la vida humana y la
propiedad. Deben existir organismos especiales con recursos que
garanticen el desarrollo regular de programas estables.
Formación y actualización profesional de los prevencionistas
Un rol importante juega en todas las acciones de desarrollo de la
seguridad la exigente y adecuada formación curricular que deben
tener los profesionales de la prevención, cuyos programas de estudio
deben contar con enfoques actualizados acorde con las nuevas necesidades,
tales como las que generan los cambios en las estructuras organizacionales
en la empresa, la globalización de los mercados, la competitividad,
la administración de nuevos riegos, el problema de las adicciones
y la preservación del medio ambiente, entre muchas otras variables
que se perfilan hacia el nuevo milenio.
Estos son los nuevos desafíos para los centros de estudio que preparan
profesionales prevencionistas y todas las organizaciones que en
forma regular están procurando la actualización de ellos e invitando
a debatir problemas e intercambiar experiencias.
Función de los gobiernos y legislación
Un ejemplo de iniciativa en prevención son los programas de la Alaseht,
destacando las Jornadas Latinoamericanas y la instauración en
1998 del 7 de noviembre como Día Latinoamericano para la Prevención
de Accidentes.
Es en esta materia donde resulta importante y necesario que los gobiernos
establezcan políticas nacionales específicas sobre prevención
de riesgos de accidentes, las que deben ser complementadas con
la legislación, y normas para las diferentes áreas de actividades.
En la misma forma los acuerdos regionales, inspirados en el desarrollo
económico, deberían considerar en su estructura orgánica la existencia
de una oficina encargada de la prevención, la salud ocupacional
y el medio ambiente.
Estadística de accidente
Junto con la necesidad de una preocupación por el establecimiento
de legislaciones acordes con la evolución de los países, debemos
hacer presente otra carencia que, relacionada con la anterior,
requiere atención preferente.
Me refiero a la falta que se evidencia en nuestros países de información
estadística de accidentes que comprendan las diversas áreas de
actividad, la ausencia de esta herramienta informativa impide
en la actualidad orientar y desarrollar el proceso preventivo
de los riesgos de accidentes, evaluar su incidencia en los sectores
económicos, sociales y comunitarios, y a su vez facilitar el control
de la accidentalidad, dificulta al mismo tiempo, la determinación
de medidas certeras de prevención y tendencias del comportamiento
de las personas que participan en tales hechos.
En el mejor de los casos, nos encontramos con información estadística
de accidentes sólo en algunas áreas, en forma incompleta y en
otras no existe, como lo pudimos constatar una vez más en el presente
año, como presidencia de la Alaseht cuando recabamos antecedentes
para elaborar informes y profundizar estudios y análisis.
Resulta realmente paradojal que en otras áreas con incidencia en
la productividad, tal cual lo es la prevención, se disponga minuto
a minuto de indicadores y cifras que llenan páginas y pantallas
con análisis y evaluaciones comparativas, y que aún no exista
inquietud de la autoridad por disponer de un sistema estadístico
de accidentes que informe a la comunidad con la misma oportunidad
y desvelo que los factores económicos citados. Estamos hablando
de daños a las personas, los bienes y la comunidad. Acoto que
la Alaseht solicitó a los gobiernos de los países latinoamericanos
atender este problema.
Postulados de la Alaseht y sus propósitos
de acción preventiva
Al formular este conjunto de reflexiones relacionadas con el problema
del accidente y la necesidad de impulsar con mayor énfasis acciones
y estrategias de gestión para maximizar el desarrollo de la prevención
en Latinoamérica debo decir que he tenido en especial consideración
los propósitos que inspiran los postulados de la Asociación Latinoamericana
de Seguridad e Higiene en el Trabajo, cuyo objetivo general, determinado
en sus estatutos señala textualmente:
"Procurar el conocimiento, intercambio y ejecución regular de acciones
que faciliten el fomento y desarrollo de la seguridad e higiene
en el trabajo, la salud ocupacional, la protección del ambiente
y la calidad de vida de los países latinoamericanos.
Y
que, además, en sus objetivos operacionales explicita en síntesis:
- Promover el desarrollo de iniciativas multinacionales.
- Impulsar programas de cooperación técnica entre organismos afines
sobre prevención de riesgos de accidentes y salud ocupacional.
- Favorecer la aplicación de las ciencias y la tecnología en el mejoramiento
de la seguridad integral, el mejoramiento de la seguridad
integral y el mejoramiento del nivel de vida de todos los
países latinoamericanos.
- Proponer la dictación o modificación de leyes y normas preventivas.
- Establecer programas de capacitación y de intercambio de profesionales
especializados.
- Promover estudios técnicos e investigaciones científicas.
- Promover la impresión de textos sobre la materia de prevención
de riesgos de accidentes.